jueves, 23 de junio de 2016

La serpiente magisterial neolonesa

                                               
                                        
Miles de maestros de Nuevo León marcharon este 22 de junio en Monterrey. Las estimaciones más conservadoras dicen que fueron 6 mil. Las más optimistas aseguran que protestaron 12 mil. Hayan sido 6 mil o 12 mil, la magnitud de la movilización docente es inusitada para ese estado.
Participaron en la marcha profesores no sólo de la Sultana del Norte sino de municipios alejados de la capital. También padres de familia e integrantes de organizaciones sociales solidarias.
Poco antes de iniciar la protesta, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón le pidió a un grupo de mentores con el que se entrevistó ‘‘portarse bien’’ y no bloquear las calles. De paso les aseguró que él estaba inconforme con la reforma educativa.
La inmensa mayoría de los trabajadores de la educación, pertenecientes a las secciones 21 y 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), no hizo caso a su solicitud. Tomaron la avenida Morones Prieto, a la altura de la colonia Independencia, y, rompiendo el cerco de seguridad de los antimotines, a la altura de Constitución, se brincaron los muros de contención y ocuparon la vía.
                                               

Al frente de a marcha, una enorme “serpiente de dos cabezas”, habían dos mantas con las consignas “Rechazo total a la reforma educativa” y “Solución o paramos Nuevo León”. Los asistentes corearon consignas como “Bronco traidor, engañaste al profesor” y “Oaxaca, aguanta, Nuevo León se levanta”. Abundaron los insultos y las burlas hacia el secretario de Educación Aurelio Nuño.
Más allá del rechazo generalizado a la reforma educativa, la movilización fue detonada por la acumulación de varios problemas. Uno de los más importantes es el de los cambios de adscripción. Cada año, miles de profesores de todo el país buscan mover su lugar de trabajo a escuelas más cercanas a su residencia, a localidades con mayores comodidades o a sitios en los que viven el resto de sus familares.
                                               
                                           
Según el profesor José Cárdenas, este año en Nuevo León solicitaron cambios de centro de trabajo unos 7 mil maestros. Pero, en lugar de tramitar estas peticiones de la manera habitual, la secretaria de Educación de la entidad, Esthela Gutiérrez Garza, al margen de la participación de los profesores y de su sindicato, decidió realizar los cambios ella sola, inventando criterios a modo o copiándolos de la SEP.
Intepretando facciosamente el artículo 61 la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), la secretaria decidió que tendrán prioridad para trasladarse a otras escuelas los 2 mil profesores que fueron evaluados en la entidad y resultaron destacados. Según ella, este mecanismo “atiende criterios nacionales de reconocer a los maestros que obtuvieron un alto porcentaje en su evaluación”.
En segundo nivel -señaló la doctora Gutiérrez- “están los maestros que tuvieron una evaluación de bueno, y a partir de ahí el resto”. Y añadió: “los cambios y la movilidad de personal es una función de quien contrata y de quien dispensa la nómina”.
Esta lectura de la ley es absolutamente alevosa y sesgada. ¡Ni siquiera el 10 por ciento del magisterio se sometió a una evaluación!. Designar unilateralmente a quienes pueden ejercer este derecho es una arbitrariedad. No en balde la directriz levantó una profunda ola de indignación entre los docentes.
El artículo 61 establece que Para el desarrollo profesional de los docentes, las Autoridades Educativas y los Organismos Descentralizados establecerán periodos mínimos de permanencia en las escuelas y de procesos ordenados para la autorización de cualquier cambio de Escuela. Asimismo, podrán suscribir convenios para atender solicitudes de cambios de adscripción del personal en distintas entidades federativa”. En lugar establece que tendrán prioridad quienes se hayan evaluado.
Botón de muestra de cómo la reforma educativa le permite al Estado la recuperación de la rectoría del sector, la flamante secretaria, doctora en Economía Política, ha sido acusada de ejercicio indebido de funciones, cobrar doble sueldo (como investigadora universitaria y como funcionaria pública), hacer de su chofer el operador mejor pagado del gobierno estatal, tener en nómina directivos que dobletean salarios y por encubrir nepotismo.
                                                             
                                                                                                                                           
El malestar magisterial en Nuevo León abreva también de otras fuentes. Enumero sólo tres. Primero, el raquítico aumento salarial de 3.15 por ciento, que el SNTE aceptó el pasado 14 de mayo, impacta solamente el sueldo tabular de los profesores y deja fuera las prestaciones. Segundo, importantes estímulos que disfrutan los profesores que fueron parte de Carrera Magisterial están congelados.Y, tercero, el gobierno del estado tiene grandes adeudos con los docentes pertenecientes a la categoría BC de Carrera Magisterial.
En la protesta han desempeñado un importante papel directores e inspectores escolares, muchos de ellos con 30 y 40 años de servicio. Demandan que el sector que trabaja en primarias perciba el mismo salario que el que lo hace en secundarias.
Ante la inminencia de una nueva etapa de evaluación, directores e inspectores critican que los criterios para realizarla no estén claros, sus objetivos sean imprecisos y no exista personal calificado para aplicarla. Rechazan, además, el trato antipedagógico que la SEP ha dado a los maestros en este proceso.
En Nuevo León existen 35 casos de maestros despedidos por no presentar la evaluación, que impugnaron ante tribunales sus ceses. Dos de ellos ya ganaron la disputa legal. El enojo contra la evaluación punitiva crece cada día más.          
                                           
                                                                                   

Los dirigentes sindicales de las secciones 21 y 50 han tenido una actitud servil
hacia la autoridad, en absoluta sincronía con la de su líder Juan Díaz de la Torre. Empapados hasta la médula de corrupción, han sido desbordados por los maestros de base. Simple y llanamente no confían en ellos.
La impresionante serpiente de dos cabezas de los profesores neoloneses es muy importante porque anuncia el despertar de un importante sector de maestros norteños, que hasta ahora habían expresado su malestar hacia la reforma educativa de manera soterrada y ahora lo hacen tomando las calles y las plazas públicas. Muestra, de paso, la creciente pérdida de control sindical de Juan Díaz de la Torre.

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