El
profesor Armando Castellanos Aguilar tiene 67 años de edad y 50 de
servicio activo ininterrumpido. Desde 1992 es supervisor de la zona
06 en Comitán, Chiapas. Está a cargo de 12 escuelas: 8 oficiales y
4 particulares. El pasado 31 de mayo su vida dio un vuelco: un grupo
de vendedores ambulantes lo insultó, vejó y rapó.
Como
hace cada día hábil, el maestro Castellanos llegó ese 31 de mayo a
la terminal de la Organización de Transportistas Emiliano Zapata en
Comitán, procedente de San Cristóbal de las Casas. Se iba a
entrevistar allí con cuatros directores de escuelas, para garantizar
que los apoyos económicos que se entregan a los niños de esos
centros escolares llegaran. Sus oficinas estaban cerradas con cadena
y candados.
Estaba
en la calle cuando una turbamulta de la Organización Proletaria
Independiente Emiliano Zapata (OPIEZ), grupo de choque al servicio
del alcalde del PRI Mario Guillen, lo retuvo a él y a los docentes
con los que se encontraba: Luis Chang, auxiliar de la supervisión;
María Dolores Ruiz Guillén, directora de la Escuela Fray Matías de
Córdova; Socorro Sosa López directora de la escuela Benito Juárez;
Miguel Solís Morales, director de la Escuela Belisario Domínguez y
Carlos Ruiz Sosa, director de la escuela Ángel Albino Corzo.
Al
grito de “amárrenlos”, se les obligó a caminar descalzos
durante dos y medio kilómetros. Al llegar a la central de abasto
fueron sentados en la banqueta y trasquilados, en medio de los peores
insultos. Los policías
que estaban en los alrededores no hicieron nada para evitar la
agresión. Según el presidente
municipal, los uniformados no actuaron “porque
hay Mando Único y no llegó la orden del gobierno estatal, para
intervenir”.
Aunque
inicialmente la prensa local reportó que el ataque fue obra de
organizaciones sociales (la OPIEZ), sin relación alguna con los
profesores en paro, la
Secretaría de Educación de Chiapas, Sonia Rincón, acérrima
enemiga del movimiento magisterial democrático, acusó falsamente a
la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) de
ser los responsable de los actos. Nunca dio una sola prueba.
El
profesor Armando Castellanos declaró desde el primer momento que sus
agresores no eran ni maestros ni de la Coordinadora. Así lo
documentó ese mismo día el corresponsal de La
Jornada,
Elio Enriquez (http://goo.gl/LbqydQ). Por su antigüedad y la
naturaleza de su trabajo, el supervisor conoce prácticamente a la
totalidad de los docentes de Comitán.
A
pesar de ello, el secretario de Educación Aurelio Nuño
responsabilizó de la afrenta a la CNTE, y, aunque luego reculó
parcialmente (sin ofrecer una disculpa por la calumnia), su
subsecretario Otto Granados mantuvo falsamente la acusación
(http://goo.gl/qAp55u).
A
pesar de que, en un primer momento se dijo que las víctimas habían
sido auxiliadas por la secretaría de Educación Pública (SEP), el
maestro Castellanos lo desmintió públicamente. En entrevista con
Ciro Gómez Leyva puntualizó: “dijeron que la SEP nos estaba
apoyando. Eso es mentira. Nadie nos llamó”. Días después,
ninguno de esos seis docentes
rapados aceptó reunirse con el gobernador de Chiapas Manuel Velasco.
En cambio, al encuentro con el mandatario asistió solamente un
profesor del Colegio de Bachilleres (una institución educativa que
cuenta con su propio sindicato y que no participa en la CNTE), que no
estaba en la lista inicial de agredidos
Pero,
los profesores rapados en Comitán no sólo no han tenido el auxilio
de la SEP, sino que han sido presionados por ella. La profesora María
Dolores Guillén Ruíz, directora de la Escuela Fray Matías de
Córdova, denunció que la secretaría los quiere forzar a que
den informes de lo que ocurre en el paro magisterial, con la amenaza
de quitarles la plaza laboral.
Como la mayoría de
los maestros humillados, Guillén Ruíz se opone a la reforma
educativa. Entrevistada por el portal Chiapas
Paralelo, afirmó: “vamos a seguir
luchando para que las reformas no se llevan se cabo (…) con la
reforma educativa a los maestros nos quitarán los derechos de
jubilación ¿Por qué no se evalúan ellos (los del gobierno)? ¿Por
qué no se evalúa a tanto diputado? (…) Repudio al gobierno por
esta actitud tan militarizada que tiene contra la gente que educa a
los niños, contra la gente que se prepara día a día para dar una
mejor educación, para dar una calidad educativa, para defender a los
padres de familia que no paguen aportación , que no compren libros”.
Indignado
por la manipulación que el gobierno y medios de comunicación han
hecho de su desgracia, el maestro Armando Castellanos le señaló al
noticiero
Sin
Censura
que hay una desinformación total sobre su caso y sobre el paro
magisterial. “Si usted ha visto esos noticieros de la televisión
mexicana -dijo-, minimizan el número de gente que hay en el
movimiento magisterial. Este movimiento ha crecido día con día,
porque hay apoyo de padres de familia, hay apoyo de otros organismos
que están viendo la injusticia. El movimiento va viento en popa”
(https://goo.gl/95HAnv).
El
montaje gubernamental para utilizar en contra de la insurgencia
magisterial la agresión que sufrieron seis docentes en Comitán,
Chiapas, se cae por su propio peso. No sólo porque ese mismo día la
CNTE se deslindó pública y enfáticamente de los hechos y señaló
a los responsables, sino por una razón más que evidente: ¿por qué
la disidencia iba a agredir a un grupo de directivos escolares que
apoyan el paro y se oponen a la reforma educativa?
La
intolerancia y manipulación informativa gubernamental, lejos de
debilitar al movimiento, lo está exacerbarlo aún más. Lo dice con
su lenguaje de supervisor escolar y 50 años de servicios
ininterrumpidos don Armando Castellanos: “Esta situación puede
llegar a extremos impensables. Porque a los maestros se les ha
tratado no como maestros sino como delincuentes. Les ha metido a la
Policía Federal, a la Policía municipal. Se cierran al diálogo. A
través de esta reforma quieren correr a los maestros, quieren
cesarlos”.” ¿Así o más claro?
Twitter:
@lhan55






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