En Oaxaca se detuvo con
lujo de violencia a cuatro maestros como si fueran los más
sanguinarios delincuentes. De inmediato fueron trasladados al penal
de Almoloya como si representaran una amenaza a la seguridad
nacional. Hoy, cuatro educadores, dormirán con narcotraficantes,
secuestradores, asesinos y violadores.
¿Por qué esa saña
contra los profesores? ¿Por qué fueron arrestados hasta ahora, si
las órdenes de aprehensión fueron giradas el pasado 24 de julio,
por los jueces primero y tercero de distrito con sede en Oaxaca? ¿Por
qué las autoridades tardaron más de tres meses en apresarlos?
¿Quienes son los profesores detenidos?
La respuesta es tan
absurda como sencilla. Los docentes aprehendidos simbolizan el
rechazo magisterial a la reforma educativa. Al detenerlos, el
gobierno federal pretende dar un castigo ejemplar a quienes como
ellos se oponen a una norma que no les fue consultada y que
consideran injusta. Busca doblegar a los que la resisten. Apuesta a
que, si desmoviliza a Oaxaca con una acción punitiva, el resto de
los profesores en el país se doblegaran.
¿Por qué ahora? Por
tres razones centrales. Primero, porque, en cuatro ocasiones, las
autoridades educativas han tenido que posponer el plazo final para
que los maestros presenten las evidencias de su práctica profesional
y apliquen el examen para medir su desempeño. En un acto de
desobediencia civil, multitud de docentes se han negado a hacerlo.
Consideran esa evaluación punitiva. Otros no han podido cumplir con
el requisito solicitado porque las plataformas para subir la
información solicitada son de pésima calidad. En algún momento la
SEP tendrá que informar a quién se le dio ese negocio.
De nada le ha valido a
las autoridades educativas la campaña de amenazas, engaños,
ofrecimiento de sobornos y presiones, que han efectuado a través de
funcionarios escolares y de los medios de comunicación, para que los
profesores acepten presentar ese examen. Los maestros han dicho ¡No!
¡No! y ¡No!
En Oaxaca, las
autoridades educativas han recurrido a todo tipo de trampas para que
los docentes se inscriban para la prueba. Por ejemplo, cuando un
maestro busca cobrar su salario a través de la tarjeta electrónica
y le da click al botón para sacar dinero, el sistema lo incorpora
automáticamente a la presentación del examen. El engaño ha
indignado aún más a los trabajadores de la educación.
Segundo, en el caso
oaxaqueño hay un elemento adicional. La Asamblea Estatal de la
sección 22 acordó hace unas tres semanas, y el comité seccional lo
refrendó el lunes pasado, cercar las oficinas del nuevo Instituto
Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) para abrir
negociaciones. La movilización fue un éxito. El funcionamiento del
IEEPO -ya desde antes atrofiado por la ineficacia de los nuevos
directivos- se colapsó. Con las detenciones buscan quebrar esas
acciones de resistencia.
Y, tercero, la CNTE
convocado a protestas masivas en todo el país, el 14 y 15 de
noviembre, fecha de realización de los exámenes.
Así las cosas,
desesperados ante esta desobediencia masiva, y temerosos ante las
movilizaciones , los funcionarios educativos decidieron dar un
escarmiento a los maestros rebeldes, para mandar un mensaje: o se
alinean o se alinean. Y para los que no lo hagan está el despido o
la cárcel.
Irónicamente, los
profesores detenidos no son dirigentes de primer nivel del magisterio
oaxaqueño. Othón Nazariega Segura, Roberto Abel Jiménez García,
Juan Carlos Orozco Matus y Efraín Picasso Pérez son mandos medios
en la estructura sindical. Tres de ellos son dirigentes sectoriales,
auxiliares de la secretaría de Organización. Por la naturaleza de
su cargo han tenido que estar al frente de las movilizaciones. Ellos
son responsables de coordinar y organizar las bases de su sector.
Lejos de amedrentar a
los trabajadores de la educación, la detención de sus compañeros
ha inflamado sus ánimos. Hoy soplan en Oaxaca vientos que anuncian
tempestades como las vividas en 2006, durante el conflicto de la
Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca contra el gobernador Ulises
Ruiz. Los profesores de la entidad no están solos.
Hoy, el gobierno federal
decidió escalar su pulso con el magisterio. Como si fueran modernos
aprendices de brujo, sus integrantes han hecho de un problema
educativo un conflicto de seguridad pública. ¡Toda una hazaña! Con
ello, han mostrado su incapacidad para hacer política.

