jueves, 26 de mayo de 2016

Aurelio Nuño Productions

                                      

El profesor Octavio Estrada Martínez se hizo famoso el pasado 17 de mayo. Maestro en la escuela primaria Leona Vicario de la ciudad de Oaxaca, fue el único docente en negarse a suspender labores en su plantel. Su fotografía, impartiendo clases en la calle, fue reproducida en primera plana de cinco diarios nacionales.
Esa noche, el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, conversó por videollamada con el profesor Estrada. El funcionario le transmitió las felicitaciones del Presidente de la República, por su valor, civismo y compromiso con la educación.
                                     
                                        
Sin regatear elogios, Nuño Mayer dijo a don Octavio que él era un modelo de lo que se quiere en la educación para los niños, y agradeció su actitud de valentía. Es usted –añadió– un ejemplo de lucha, un símbolo que ha conmovido a la sociedad. Y, ya encarrerado, lo invitó a que lo visitara en sus oficinas para conversar sobre sus 30 años de servicio.
En su afán por inventar un héroe que defienda la reforma educativa, el secretario pasó por alto algunos pequeños detalles de la trayectoria profesional del maestro Estrada Martínez. Por ejemplo, que no está titulado, no cuenta con cédula profesional, ni domina metodología de enseñanza alguna.
También ignoró algunas sorpresas del historial laboral del prócer. Entre otros, que de los 30 años que tiene en el servicio, sólo estuvo frente a grupo 15. El resto del tiempo se desempeñó como auxiliar técnico, con frecuencia supervisando personal de intendencia. Y es que el profesor Estrada fue corrido de varias escuelas en las que trabajó por sus constantes inasistencias. Su grave problema de alcoholismo le acarreó frecuentes conflictos con los padres de familia de varios centros escolares de la zona 07 de Ocotlán y de la 98 de la colonia Maestros. Incluso fue acusado de utilizar indebidamente el dinero de los libros de un taller de la zona 98.
                                             

Hacer de un maestro no recibido, con problemas de alcoholismo, faltista, sin credenciales profesionales y traidor a sus compañeros un ejemplo educativo no es un hecho casual, sino parte de la estrategia mediática para desacreditar el paro magisterial. Los grandes montajes propagandísticos en los medios de comunicación estilo Genaro García Luna han sido el sello de la gestión de Aurelio Nuño desde que llegó a la SEP.
Esos montajes son fabricados como si se tratara de una campaña electoral de contraste. Y son protegidos por la fuerza del Estado. Cuando un joven universitario fotografió a un grupo de elementos de la Gendarmería Nacional que sirven de escoltas a Octavio Estrada, fue encañonado y amenazado con dispararle por uno de gendarmes (véase la grabación de los hechos en el portal Oaxaca Informada).
                                       

La invención de don Octavio como héroe tuvo, sin embargo, un efecto bumerán, pues puso en entredicho las cifras sobre la extensión del paro dadas por el secretario de Educación. En un tuit del 20 de mayo, Nuño Mayer informó que en Oaxaca abrieron 99.5 por ciento de las escuelas, en Guerrero todas, en Michoacán 97.2 por ciento y en Chiapas 96.8 por ciento. El absurdo es evidente. De ser ciertos esos porcentajes ¿por qué cinco periódicos nacionales se interesaron en publicar en su primera plana un hecho tan intrascendente? ¿Por qué destacar que un docente dio clases cuando –según el secretario– la abrumadora mayoría lo hizo?
El sinsentido de la situación tiene una explicación sencilla. Las cifras de Aurelio Nuño son falsas. Son propaganda para desacreditar el paro magisterial ante la opinión pública, presentarse como vencedor de la disidencia magisterial y candidato a la Presidencia. Son mentiras similares a las que ya usó al informar sobre la evaluación al desempeño docente (http://goo.gl/FSPb3Y, http://goo.gl/IxNhLO y http://goo.gl/VsNI1F).
Múltiples evidencias desnudan el embuste oficial. La suspensión de labores en Chiapas, Oaxaca y Michoacán es casi total, en Guerrero está muy extendida (sobre todo en la región de la Montaña), y en otras entidades es desigual. Sin exagerar, Chiapas está al borde de una sublevación. El fracaso de la segunda ronda de exámenes en Michoacán fue tal que la secretaria de Educación de la entidad, Silvia Figueroa Zamudio, consideró que se debe buscar una tercera oportunidad para que los maestros que no realizaron la evaluación docente la puedan llevar a cabo.
                                    
 Que las autoridades hayan tenido que desalojar por la fuerza a los profesores democráticos de sus campamentos en la Ciudad de México en dos ocasiones, y trasladarlos contra su voluntad a sus estados, es evidencia de que las cosas no marchan como el secretario de Educación dice. ¿Por qué violentar el derecho de libre tránsito, de manifestación y de expresión, tal como lo hizo la Policía Federal protegida por la oscuridad de la noche, si todo está bajo control y los mentores están derrotados?

Las detenciones de maestros, los despidos, los desalojos de plantones que no obstruyen vías de comunicación, los montajes mediáticos llenos de mentiras, son un regreso al peor autoritarismo gubernamental. Llamar diálogo –como hizo la Secretaría de Gobernación– a un acto represivo e intimidatorio, en el que más de mil policías subieron a maestros en autobuses contra su voluntad, violaron sus garantías constitucionales y amenazaron con ejecutar órdenes de aprehensión contra algunos, es, por decir lo menos, un abuso del lenguaje.
A comienzos de la década de 1980, los gobiernos del PRI pusieron en marcha acciones similares contra la CNTE. Sin embargo, no lograron frenar su lucha. Por el contrario, una y otra vez la secretaría de Gobernación se vio obligada a negociar con la insurgencia magisterial soluciones al conflicto. Nada indica que en 2016 estas medidas represivas vayan a tener éxito. Por el contrario, es muy probable que compliquen aún más las cosas.

viernes, 20 de mayo de 2016

Justicia autónoma zapatista

                                  

La notoriedad que el levantamiento armado zapatista adquirió en los medios masivos de comunicación durante sus primeros años ha disminuido sensiblemente. Los rebeldes han dejado de ser noticia cotidiana. Hay quien incluso anuncia con beneplácito su extinción.
Por supuesto, eso no es cierto. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) sigue siendo una fuerza política muy relevante dentro y fuera del país. Sin embargo, la atención que atrajo el resplandor de sus fusiles se ha diluido ante la epopeya de construir desde abajo y sin pedir permiso, contra y viento y marea, otro mundo.
Muchos libros, tesis y reportajes –algunos muy buenos– se escribieron de la insurrección indígena del sureste mexicano. Muy pocos se han elaborado acerca de la hazaña rebelde de construir un gobierno y un sistema de justicia autónomos en un amplio territorio bajo su control. Aunque miles de personas han visitado y vivido en las comunidades zapatistas durante lapsos variados de tiempo, no abunda la literatura que dé cuenta de lo que allí sucede.
                                                 

Ciertamente, hay algunos trabajos muy notables que dan cuenta de los avatares del proyecto de educación rebelde, de sus experiencias de organización colectiva para la producción en las tierras ocupadas o del impacto de su proyecto autonómico en las luchas de los pueblos indios. Sin embargo, comparados con el boom intelectual que acompañó el levantamiento armado, los que analizan y documentan el día a día de hacer autogobierno son más bien escasos.
Uno de esos libros es Justicia autónoma zapatista: zona selva tzeltal, de la doctora Paulina Fernández Christlieb. No es un trabajo más, sino, con mucho, la investigación más completa y documentada sobre la forma en que se imparte justicia en cuatro municipios zapatistas.
                                              

Justicia autónoma zapatista: zona selva tzeltal es un trabajo colectivo con colectivos, que recoge las voces de las bases de apoyo rebeldes. Muy lejos de un ensayo académico clásico, el libro hace una apasionante radiografía de la construcción de instituciones de gobierno y de justicia alternativas paridas desde las entrañas de las comunidades rebeldes, a contracorriente de las lógicas de poder.
Esas instituciones, presentes ya en el levantamiento de enero de 1994 y en las leyes que se dio, comenzaron a tomar forma acabada a raíz de una traición gubernamental. El 16 de febrero de 1996 el gobierno federal firmó con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) los acuerdos de San Andrés sobre derecho y cultura indígenas. Sin embargo, el Estado mexicano en pleno (sus tres poderes) traicionó su palabra y se negó a convertirlos en leyes. Lejos de amilanarse, los rebeldes decidieron llevarlos a la práctica, sin las restricciones a las que la negociación obligó.
                                                     

Lo han hecho, sobre todo, en el territorio autónomo establecido sobre las miles de hectáreas ocupadas a partir de 1994, y repartidas para trabajarlas en beneficio colectivo. Sobre este espacio en disputa se han construido tres espacios de administración: las comunidades, los municipios autónomos rebeldes zapatistas (MAREZ) y las juntas de buen gobierno. Sus competencias se diferencian por la complejidad de las problemáticas que cada una de ellas debe resolver. Es allí donde se ejerce justicia, requerida no sólo por los rebeldes, sino también, sorprendentemente, por quienes no lo son. Justicia autónoma zapatista: zona selva tzeltal narra y analiza ese desafío.
Paulina Fernández confiesa que su libro tiene un doble propósito. El primero es mostrar la capacidad de los pueblos indígenas zapatistas para construir un proyecto de vida autónoma sobre este espacio en disputa, de gobierno y de justicia, alternativas a las dominantes en México.
Está de moda la idealización académica de la finca. Algunos estudios la presentan como un espacio de convivencia armónico entre mozos acasillados y dueños de la tierra. A través de los testimonios de quienes padecieron la explotación salvaje de esta unidad productiva y de sus descendientes, Justicia autónoma zapatista: zona selva tezeltal desmistifica esta visión.
                                                    

“Para quienes nacieron y trabajaron en aquellas fincas –escribe Paulina Fernández–, lo que todavía importa a esos viejitos y viejitas son los tratos de animales que les daban, son los golpes de látigo que recibían de castigo. Son las jornadas de más de 12 horas sin pago, son los kilómetros que hay entre la finca y la ciudad hasta donde tenían que llegar y desde donde tenían que traer carga sobre sus espaldas.”
De esa experiencia humillante, de la vida dejada en las fincas, del abuso de las mujeres, nacieron el coraje y la obligación de cambiar la cosas, la voluntad de rebelarse contra un orden no solamente injusto, sino indigno.
                                                     

En plena era de golpes blandos contra gobiernos progresistas en América Latina, de desencanto con la política institucional en franjas cada vez más amplias de la población y de agudización de las políticas de despojo contra los bienes comunes, la experiencia narrada y analizada en Justicia autónoma zapatista: zona selva tezeltal adquiere enorme relevancia. Lo que las bases zapatistas narran en el libro no son ideas abstractas a realizar, sino un otro mundo que se está construyendo.
Justicia autónoma zapatista: zona selva tezeltal es un libro imprescindible, no sólo para comprender lo que el zapatismo es hoy, sino lo que la lucha por la emancipación puede ser.

jueves, 12 de mayo de 2016

Los rehenes de la reforma educativa

                                       



Aciel Sibaja Mendoza comenzó a dar clases en Oaxaca en 1994. Enseñaba simultáneamente los seis grados de la primaria unitaria en la comunidad de Santa Catarina Tlaxica. Para llegar allí viajaba en tren más de seis horas, saltaba a una brecha con su equipaje con el ferrocarril en movimiento y caminaba por el monte tres o cuatro horas.
La escuela Niños Héroes de Chapultepec, de Santa Catarina Tlaxica, contaba con un aula para los estudiantes de los distintos grados. Como se encontraba en pésimo estado, Aciel emprendió la realización de tequios para restaurarla, junto con padres de familia y autoridades municipales. Preocupado por la salud de la población, impulsó con un médico pasante, que hacía su servicio social, diversas actividades de prevención. Simultáneamente gestionó material didáctico y uniformes escolares y deportivos para los alumnos. De paso organizó pequeños torneos de basquetbol y atletismo con los niños.
En 1997 se trasladó a San Lorenzo Papalo Bautista, municipio que actualmente tiene menos de 3 mil habitantes. Allí repitió con éxito la experiencia de Tlaxica para mejorar la escuela, promover la sanidad y estimular el deporte. Y lo mismo hizo un año más tarde en Santa María Alomoloyas, y dos después en San Pedro Jaltepetongo Cuicatlán.
Ese compromiso con la comunidad dio frutos y reconocimientos. Ya como maestro de la primaria Artículo 23 Constitucional, de San José del Chilar, su grupo obtuvo, por tres años seguidos, el primer lugar de conocimiento de usos y costumbres y lenguas originarias (cuicateca, chinanteca, mixteca y mazateca).
                                                   

Esta vocación misionera del profesor no es accidente. Le viene de familia. Nacido en Jalapa de Marqués en 1974, en el seno de una familia campesina, estudió primero la licenciatura en educación primaria en la Universidad Pedagógica Nacional y luego una serie interminable de diplomados y cursos de actualización. Todos su hermanos son médicos o maestros.
Su compromiso con los niños, los padres de familia, la educación y las autoridades municipales no es un hecho aislado. Por el contrario, es común entre los maestros de la entidad. Su sindicato lo promueve como orientación a seguir. Y por eso reivindica la necesidad de que cualquier política educativa en Oaxaca parta de reconocer sus especificidades culturales, económicas, sociales y orográficas.
                                           


Esta trayectoria pedagógica llevó a que Aciel fuera escogido el 26 de septiembre de 2012 como secretario de finanzas de la sección 22. Fiel al mandato de sus bases, rechazó una reforma educativa ajena a la realidad oaxaqueña y cumplió con los acuerdos de la asamblea estatal.
Esta lealtad al movimiento magisterial y a las comunidades lo tiene hoy en el Centro de Readaptación Social de Hermosillo, Sonora, junto con secuestradores, narcotraficantes y reos de alta peligrosidad. Aciel fue detenido el pasado 14 de abril con lujo de violencia, sin presentarle orden de aprehensión alguna, por personas vestidas de civil que viajaban en automóviles sin placas, y fue prácticamente desaparecido y trasladado ilegalmente a miles de kilómetros de su domicilio.
En el oficio con que se busca justificar su envío a Sonora desde Oaxaca, Heriberto Antonio García, uno de los cómplices del ex gobernador Ulises Ruiz en la represión a la APPO en 2006, dice que la presencia de Aciel en un penal oaxaqueño pone en grave riesgo la seguridad del centro, debido a que pertenece a la sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Contra Aciel se desató, a partir de ese momento, una inescrupulosa campaña de estigmatización. Diversos medios lo presentaron como el rey Midas del magisterio oaxaqueño, “el operador financiero del cártel de la sección 22” y lavador de recursos de procedencia ilícita.
Es falso que Sibaja Mendoza sea delincuente. Su detención busca debilitar al magisterio oaxaqueño, que junto con miles de maestros de todo el país acordó irse el próximo 15 de mayo a un paro indefinido.
                                                            

El secretario de Educación, Aurelio Nuño, está desesperado. Las medidas de fuerza que ha tomado en contra de los profes de Oaxaca no han sido eficaces. A pesar de que desde el 21 de julio del año pasado las autoridades congelaron ilegalmente las cuentas de la sección 22 y las personales de varios de sus dirigentes, y se dejó de pagar a los comisionados sindicales, las protestas no cesan. Los maestros de base han seguido cotizando solidariamente, y Aciel, como secretario de finanzas, ha sido el responsable de manejar ese dinero. A esas cooperaciones (absolutamente legales) el gobierno las llama fondos de procedencia ilícita.
Aciel Sibaja Mendoza no es el único responsable de la estructura sindical oaxaqueña que se encuentra tras las rejas para tratar de doblar la resistencia de los docentes oaxaqueños a la reforma educativa. Entre el 28 y 29 de octubre pasados fueron injustamente encarcelados cuatro maestros más: Roberto Abel Jiménez, Othón Nazariega Segura, Efraín Picaso Pérez y Juan Carlos Orozco Matus. Todos tienen trayectorias profesionales intachables y compromiso con sus estudiantes y padres de familia.
Los cinco dirigentes de la sección 22 presos son rehenes del gobierno federal. Su detención es, simultáneamente, una advertencia de lo que puede suceder a otros maestros de mantener su rechazo a la reforma educativa y moneda de cambio con el movimiento para que se desmovilice.
La táctica de tomar rehenes para golpear movimientos sociales forma parte del arsenal favorito del Grupo Atlacomulco –al que pertenecen el presidente Enrique Peña Nieto y el secretario Nuño Mayer– para lidiar con la inconformidad social. Así lo hizo el mandatario con los campesinos de Atenco hace 10 años.
Los maestros Aciel Sibaja Mendoza, Roberto Abel Jiménez, Othón Nazariega Segura, Efraín Picaso Pérez y Juan Carlos Orozco Matus son presos políticos. En lugar de frenar la participación de sus compañeros, la detención de los cinco ha encendido aún más la llama de la indignación en el estado.


martes, 3 de mayo de 2016

Magisterio y elecciones

                                            

Martín Orozco Sandoval tiene muy buena relación con gran parte del magisterio en Aguascalientes. Él es el candidato del PAN a la gubernatura de ese estado. No pocos maestros lo apoyan.
El amor es correspondido. En un acto multitudinario de profesores en su apoyo, efectuado el pasado 18 de abril, el panista anunció un pacto social por la enseñanza. El pacto prevé que el Instituto de Educación de Aguascalientes puede ser dirigido por un docente.
Allí, el maestro Miguel Martín López se dirigió al candidato para decirle por qué se suman a su campaña. Con el actual gobierno –le dijo– se ha perdido todo, hemos perdido hasta el miedo. Por eso no nos importan las amenazas. Necesitamos cambiar.
                                 

Aunque en Aguascalientes hay una alianza electoral entre el Panal y el PRI, y hasta el secretario general del SNTE, Juan Díaz de la Torre, ha hecho campaña por el tricolor, ex dirigentes sindicales locales, profesores jubilados y maestros de diferentes corrientes, apoyan a Orozco Sandoval. El liderazgo formal del SNTE está desfondado.
Curiosamente, el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, no ha dicho una sola palabra del pacto del panista con el magisterio hidrocálido ni sobre la posibilidad de que un docente dirija el Instituto de Educación de Aguascalientes. En cambio, puso el grito en el cielo cuando, el pasado 21 de marzo, Andrés Manuel López Obrador suscribió un acuerdo con profesores oaxaqueños en lo individual. Es una burla y un retroceso al pasado, declaró Nuño Mayer. Desde entonces, no pasa semana sin que arremeta contra el dirigente de Morena.
                                         

¿Por qué el secretario encara a López Obrador cada vez que puede? ¿Acaso cree que de esa manera crecen sus posibilidades de ser candidato a la Presidencia de la República en 2018? ¿Tiene la encomienda de su jefe de frenarlo? ¿Piensa que al echar pleito al dirigente de Morena puede defender su reforma educativa de los crecientes cuestionamientos que se le han hecho?
Probablemente su actitud responda en parte a todas estas razones. Sin embargo, hay una más que no debe pasarse por alto: Aurelio Nuño se puso los guantes de box contra AMLO porque así oculta la escandalosa pérdida de apoyo electoral sufrida por el PRI y la dirigencia del SNTE entre importantes sectores del magisterio, tradicionalmente priístas o panalistas. Como sucede en Aguascalientes, en las otras 11 entidades donde se cambiará gobernador los maestros han roto con el tricolor y están apoyando a Acción Nacional, Morena o candidatos independientes.
                                    

En Hidalgo, el blanquiazul postuló como diputado plurinominal a Moisés Jiménez, ex líder de la sección 15 del SNTE, quien tiene ascendencia muy relevante entre los docentes de la entidad. También apoyarán a ese partido los tres diputados locales independientes que formaban parte de la bancada de Nueva Alianza. En el mismo carril camina el ex dirigente Miguel Ángel Islas, aún leal a Elba Esther Gordillo.
En Puebla, el Panal y el SNTE son aliados del PAN. La estructura del sindicato está volcada en apoyo del aspirante a la Presidencia Rafael Moreno Valle y a su candidato José Antonio Gali. Apenas el pasado 24 de mayo, Gali se fotografió sonriente con los líderes del sindicato y de Nueva Alianza.
                                              

En Tamaulipas, en contra de la estructura sindical, Juan Díaz de la Torre impuso, primero como dirigente de la sección 30 y luego como diputado federal, a Rafael Méndez Salas. Una ola de repudio e inconformidad sacudió al magisterio. Ese malestar se ha extendido al candidato a gobernador del PRI, Baltazar Hinojosa, antiguo secretario de Educación del estado. Un grupo mayoritario de mentores, críticos de Méndez Salas por ocupar un doble cargo, se han sumado a la campaña del blanquiazul Francisco García Cabeza de Vaca.
En Quintana Roo, el ex líder local del SNTE, Rafael González, defenestrado por Juan Díaz de la Torre por burlarse del censo de la SEP, se ha convertido en uno de los principales activistas de la campaña de Carlos Joaquín González.
Artista en clavar el puñal por la espalda, el líder moral del magisterio veracruzano, Juan Nicolás Callejas, simula apoyar al Yunes del PRI, al tiempo que marca sus cartas en favor del Yunes del PAN, su antiguo enemigo. Así lo hizo con Roberto Madrazo durante la campaña presidencial de 2006. Se cobra de esa manera el maltrato que le ha propinado Javier Duarte. De paso, el ex dirigente nacional Rafael Ochoa mueve sus fuerzas contra el tricolor.
                                           

El sorprendente ascenso en las encuestas del candidato del Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén, no puede explicarse al margen de su sólida relación con el magisterio local. Ex presidente de la Comisión de Educación del Congreso, suma además el apoyo de Elba Esther Gordillo, y de su yerno Fernando González.
En Tlaxcala, Jacob Hernández Corona, candidato independiente a la gubernatura, es secretario general del Sindicato de Trabajadores para la Educación, patrocinado por Carlos Jonguitud Carrillo. Competencia del SNTE, la organización de Jonguitud tiene presencia en la entidad. Irónicamente, en Chihuahua, el también candidato independiente, ex director de Aeroméxico, José Luis Barraza, ha incorporado a grupos de docentes.
                                    

En Zacatecas, los Monreal poseen una vieja relación con el magisterio democrático, una fuerza relevante en la entidad. Indicador de la distancia de los profes con el candidato del PRI, apenas hace unos días, una importante reunión con maestros claves en la política local, convocada por el secretario de Educación de la entidad, fue desairada. En el vecino Durango, Morena pactó con sectores del magisterio disidente una alianza electoral.
Este apresurado recuento muestra que el PRI perdió o está en peligro de hacerlo uno de sus baluartes electorales tradicionales. ¿Por qué sucedió esto? Porque los maestros están hartos de una reforma educativa que los ha sumido en la inseguridad laboral y del trato humillante de Aurelio Nuño. Porque cada día Juan Díaz de la Torre controla menos la estructura sindical. Porque es falso que el Panal los represente. Y porque, de paso, Elba Esther Gordillo está moviendo sus piezas en el sindicato para cobrar a Enrique Peña Nieto y a Miguel Ángel Osorio lo que le hicieron. Un coctel explosivo.