Al profesor Roberto Abel
Jiménez le llaman el Abuelo por su prematuro pelo cano. Al
detenerlo, los policías lo golpearon fuertemente. Las huellas de la
agresión pueden verse en su rostro.
En las fichas policiacas
que fueron filtradas a los medios de comunicación, se le presenta
como un profesionista desobligado y violento, dedicado a crear
problemas, desinteresado por la educación y los jóvenes. Está
acusado de robo calificado con violencia de material de seguridad por
más de medio millón de pesos.
Sin embargo, sus
alumnos, los padres de familia y sus compañeros cercanos dicen otra
cosa sobre él. Estela es madre de una alumna del docente preso en
Almoloya. Está indignada con el arresto. Según su hija, él es el
mejor maestro de historia que jamás ha tenido. Y ahora, está sin
docente y sin clases.
Estela escuchó que a
alguno de los maestros presos lo acusa el Sindicato Nacional de
Trabajadores de la Educación (SNTE) de robar libros de texto
gratuito. “Los están usando nuestros hijos”, dice la madre de
familia. Y pregunta a quién corresponda: “¿quieren que se los
devolvamos?”.
El profesor Jiménez ha
cursado diversos estudios. Es egresado de la Normal Superior de
Oaxaca y estudió Derecho en la Universidad Autónoma Benito Juárez
de Oaxaca. Tiene una gran habilidad para ejecutar instrumentos
musicales. Apasionado de la lectura, ha logrado hacerse de una
notable biblioteca.
Comprometido con
actividades comunitarias para recuperar el espacio público, es
miembro de una organización de trabajo barrial: el Colectivo de la
Colonia Volcanes.
Según la Agrupación
Sindical “Nuestra clase”, varios activistas que participaron de
la lucha en 2006 tienen en la más alta estima a Abel. Es -asegura
uno de ellos- uno de los profesores de los “que más he aprendido
en mi vida, como compañero y como amigo ha brindado su apoyo a todo
tipo de luchas. Habla de frente, con franqueza y congruencia y eso
les molesta a muchos, sus acciones son congruentes con sus palabras y
eso le duele al gobierno” (http://goo.gl/urOlNS).
También se han dicho
cosas horribles de Othón Nazariega Segura. Las autoridades lo
responsabilidad de delitos como el de robo agravado, contra el
consumo y riqueza nacional y daño en propiedad ajena, en la toma de
las instalaciones de El Tule, y daños a instalaciones de la Octava
Región Militar en la ciudad de Oaxaca.
Othón tiene 38 años de
edad. Cuando el movimiento magisterial democrático nació en Oaxaca
en 1980, él apenas tenía cinco. A pesar de eso, supo de esta lucha
por su madre, la profesora Guillermina Segura Pérez, que trabajó en
la enseñanza pública durante 36 años.
Nazariega Segura es
licenciado en Educación Primaria y en Educación Secundaria, con
especialidad en matemáticas. Tiene, también, una maestría en
Computación. Aunque actualmente labora en la primaria de la colonia
Héroes de San Jacinto, ha enseñado también en primarias de los
Loxicha, en la Sierra Sur, y en varios otros municipios de Valles
Centrales. A él, le encantan los deportes. Es bueno para el futbol y
el basquetbol. Y es un avezado jugador de ajedrez.
A otro de los detenidos
que le encanta el ejercicio es a Efraín Picaso Pérez. De hecho, es
licenciado en Educación Física y en nivel medio superior de
Geografía. A sus 44 años, sus compañeros y alumnos aseguran que es
un buen futbolista. Es representante sindical del Sector Estatales de
la sección 22. Como sindicalista es conocido por consultar con sus
bases en todas y cada una de las decisiones importantes, y
comprometerse con lo que ellas acuerdan.
Juan Carlos Orozco Matus
tiene 39 años de edad. Es ingeniero en sistemas computacionales y
licenciado en la especialidad de Educación Matemática. Ha sido
profesor frente a grupo durante 10 años. Fue maestro de secundaria
en la población Río Grande, en la región Costa. Ahora trabaja en
la secundaria de Santa María Huamelula, en el Istmo de Tehuantepec.
Representa gremialmente al Sector Salina Cruz.
¿Qué relación hay
entre la imagen distorsionada que la policía ha difundido sobre
Roberto Abel Jiménez, Othón Nazariega Segura, Efraín Picaso Pérez
y Juan Carlos Orozco Matus y la realidad? Ninguna. Todos son
profesores con años de enseñar frente a grupo, que han trabajado en
comunidades pobres del estado, preocupados por su capacitación,
formados políticamente e interesados en el deporte.
Es cierto que los cuatro
son combativos sindicalistas y luchadores sociales. Es verdad que, en
acatamiento de los acuerdos de asamblea general, realizaron actos de
protesta. Pero su vida profesional y gremial nada tiene que ver con
la inescrupulosa caricatura que se ha hecho de ellos.
Tanto el arresto como el
proceso contra los cuatro de Oaxaca están llenos de anomalías
jurídicas. Según, Edith Santibáñez Bohórquez, abogada de la
Secretaría de Asuntos Jurídicos de la Sección 22, en el proceso
hay multitud de vicios, inconsistencias e irregularidades. Por
supuesto, a las autoridades les tiene sin cuidado.
Los cuatro no son
delincuentes, son rehenes políticos. Su detención y confinamiento
en Almoloya son una advertencia al resto de sus compañeros que
rechazan la falsa Reforma Educativa. Si no se pliegan, lo que sigue
hacia ellos es el garrote, es el mensaje que manda la autoridad. Sin
embargo, el aviso gubernamental está destinado al fracaso. Lejos de
inhibir la participación magisterial, el encierro de los cuatro
profesores ha encendido aún más la llama de la indignación.
¿Olvidó ya el Estado lo que sucedió en Oaxaca en 2006?


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