sábado, 7 de noviembre de 2015

Los Cuatro de Oaxaca





Al profesor Roberto Abel Jiménez le llaman el Abuelo por su prematuro pelo cano. Al detenerlo, los policías lo golpearon fuertemente. Las huellas de la agresión pueden verse en su rostro.
En las fichas policiacas que fueron filtradas a los medios de comunicación, se le presenta como un profesionista desobligado y violento, dedicado a crear problemas, desinteresado por la educación y los jóvenes. Está acusado de robo calificado con violencia de material de seguridad por más de medio millón de pesos.
Sin embargo, sus alumnos, los padres de familia y sus compañeros cercanos dicen otra cosa sobre él. Estela es madre de una alumna del docente preso en Almoloya. Está indignada con el arresto. Según su hija, él es el mejor maestro de historia que jamás ha tenido. Y ahora, está sin docente y sin clases.
Estela escuchó que a alguno de los maestros presos lo acusa el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) de robar libros de texto gratuito. “Los están usando nuestros hijos”, dice la madre de familia. Y pregunta a quién corresponda: “¿quieren que se los devolvamos?”.
El profesor Jiménez ha cursado diversos estudios. Es egresado de la Normal Superior de Oaxaca y estudió Derecho en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca. Tiene una gran habilidad para ejecutar instrumentos musicales. Apasionado de la lectura, ha logrado hacerse de una notable biblioteca.
Comprometido con actividades comunitarias para recuperar el espacio público, es miembro de una organización de trabajo barrial: el Colectivo de la Colonia Volcanes.
Según la Agrupación Sindical “Nuestra clase”, varios activistas que participaron de la lucha en 2006 tienen en la más alta estima a Abel. Es -asegura uno de ellos- uno de los profesores de los “que más he aprendido en mi vida, como compañero y como amigo ha brindado su apoyo a todo tipo de luchas. Habla de frente, con franqueza y congruencia y eso les molesta a muchos, sus acciones son congruentes con sus palabras y eso le duele al gobierno” (http://goo.gl/urOlNS).
También se han dicho cosas horribles de Othón Nazariega Segura. Las autoridades lo responsabilidad de delitos como el de robo agravado, contra el consumo y riqueza nacional y daño en propiedad ajena, en la toma de las instalaciones de El Tule, y daños a instalaciones de la Octava Región Militar en la ciudad de Oaxaca.
Othón tiene 38 años de edad. Cuando el movimiento magisterial democrático nació en Oaxaca en 1980, él apenas tenía cinco. A pesar de eso, supo de esta lucha por su madre, la profesora Guillermina Segura Pérez, que trabajó en la enseñanza pública durante 36 años.
Nazariega Segura es licenciado en Educación Primaria y en Educación Secundaria, con especialidad en matemáticas. Tiene, también, una maestría en Computación. Aunque actualmente labora en la primaria de la colonia Héroes de San Jacinto, ha enseñado también en primarias de los Loxicha, en la Sierra Sur, y en varios otros municipios de Valles Centrales. A él, le encantan los deportes. Es bueno para el futbol y el basquetbol. Y es un avezado jugador de ajedrez.
A otro de los detenidos que le encanta el ejercicio es a Efraín Picaso Pérez. De hecho, es licenciado en Educación Física y en nivel medio superior de Geografía. A sus 44 años, sus compañeros y alumnos aseguran que es un buen futbolista. Es representante sindical del Sector Estatales de la sección 22. Como sindicalista es conocido por consultar con sus bases en todas y cada una de las decisiones importantes, y comprometerse con lo que ellas acuerdan.
Juan Carlos Orozco Matus tiene 39 años de edad. Es ingeniero en sistemas computacionales y licenciado en la especialidad de Educación Matemática. Ha sido profesor frente a grupo durante 10 años. Fue maestro de secundaria en la población Río Grande, en la región Costa. Ahora trabaja en la secundaria de Santa María Huamelula, en el Istmo de Tehuantepec. Representa gremialmente al Sector Salina Cruz. 


 ¿Qué relación hay entre la imagen distorsionada que la policía ha difundido sobre Roberto Abel Jiménez, Othón Nazariega Segura, Efraín Picaso Pérez y Juan Carlos Orozco Matus y la realidad? Ninguna. Todos son profesores con años de enseñar frente a grupo, que han trabajado en comunidades pobres del estado, preocupados por su capacitación, formados políticamente e interesados en el deporte.
Es cierto que los cuatro son combativos sindicalistas y luchadores sociales. Es verdad que, en acatamiento de los acuerdos de asamblea general, realizaron actos de protesta. Pero su vida profesional y gremial nada tiene que ver con la inescrupulosa caricatura que se ha hecho de ellos.
Tanto el arresto como el proceso contra los cuatro de Oaxaca están llenos de anomalías jurídicas. Según, Edith Santibáñez Bohórquez, abogada de la Secretaría de Asuntos Jurídicos de la Sección 22, en el proceso hay multitud de vicios, inconsistencias e irregularidades. Por supuesto, a las autoridades les tiene sin cuidado.
Los cuatro no son delincuentes, son rehenes políticos. Su detención y confinamiento en Almoloya son una advertencia al resto de sus compañeros que rechazan la falsa Reforma Educativa. Si no se pliegan, lo que sigue hacia ellos es el garrote, es el mensaje que manda la autoridad. Sin embargo, el aviso gubernamental está destinado al fracaso. Lejos de inhibir la participación magisterial, el encierro de los cuatro profesores ha encendido aún más la llama de la indignación. ¿Olvidó ya el Estado lo que sucedió en Oaxaca en 2006?








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