miércoles, 23 de septiembre de 2015

sismos del 85

Hay fechas que marcan una generación y un país. Los sismos de 1985 son una de ellas. Para los habitantes de la ciudad de México hay un antes y un después de ese terremoto.
Ese 19 de septiembre y durante un mes más, Jesús Villaseca, joven fotoperiodista, retrató como muy pocos lo hicieron, la catástrofe de una ciudad conmocionada, el dolor y la tragedia de las víctimas, la generosidad y solidaridad ciudadana, el pasmo y la incapacidad de las autoridades gubernamentales.
En 1985 Jesús Villaseca trabajaba en el Novedades de fotógrafo de sociales. Estaba unido a ese diario por lazos profundos. Desde los seis años de edad acompañó a su padre a su trabajo en ese periódico. Ya entrada la noche, a un costado de las rotativas, su jefe le tendía una improvisada cama de cartón con las tapas de los rollos de papel, y él se acostaba en ella y miraba cómo trabajaban las máquinas, hasta que el arrullo de las planas de papel imprimiéndose lo dormían.
En 1982, con la secundaria terminada y sin expectativas de hacer la preparatoria, Villaseca estudió fotografía. Entró a chambear a Novedades en 1983, primero de laboratorista y luego, un año más tarde, de fotoperiodista de la jornada.
Su amor por la fotografía venía de lejos. Era un chamaco cuando su papá lo llevó por primera vez a conocer el cuarto oscuro donde los fotorreporteros revelaban sus rollos. Él quedó deslumbrado con los focos rojos, y el misterio de ver cómo en un pedazo de papel blanco aparecían las imágenes de personas..

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